ÉPOCA DE ESPIGAS

Al llegar la primavera y tras ella él verano, en nuestro entorno comienzan a florecer los campos y parques. Donde la maleza se hace cada vez más tupida y a medida que pasa el tiempo, debido a nuestro paso, al viento y al corte mecánico, las espigas de gramíneas silvestres se van desprendiendo convirtiéndose en esta época uno de los principales enemigos de nuestras mascotas.

Acostumbramos pasear con nuestros perros en los parques más cercanos, montes y demás áreas naturales, buscando para él una relación sana con nuestra naturaleza. Esto le hace entrar en contacto con las espigas que han sido desprendidas, pudiendo estas penetrar por los orificios naturales como oído, ojos, boca y nariz, prepucio, espacios interdigitales, axilas, pliegues de la piel, etc.

La presencia de cualquier cuerpo extraño en el organismo provoca un malestar importante al animal que si no se soluciona en las primeras horas se puede llegar al desarrollo de una patología grave como la perforación del ojo con infección, abscesos en el sitio de entrada (boca, espacios interdigitales, bajo la piel o en tejidos más profundos)

Los síntomas aparecen de repente y casi siempre después de un paseo por zonas con este tipo de vegetación.

  • Oído: habrá sacudidas intensas de la cabeza y rotación de la cabeza hacia el oído afectado, a veces con vocalizaciones (quejas, lloriqueo)
  • Ojo: secreciones con malestar acompañado de rascado con las patitas, inflamación y ojos cerrados.
  • Boca: chasquidos, babeo y en ocasiones sangrado, pudiendo llegar incluso a no querer comer por el malestar y dolor que le provoca.
  • Nariz: estornudos repentinos fuertes y constantes que puede haber presencia de sangre. Debemos tener presente que el caso de las alojadas en los orificios nasales reviste de importancia en cuanto a tiempo ya que la continua inspiración provoca la penetración cada vez mayor de la espiga y en ocasiones se hace imposible retirar.
  • Espacios interdigitales: lamido, rubor, inflamación y cojera.
  • Axilas y pliegues de la piel: cojera, enrojecimiento e inflamación, alojamiento debajo de la piel con posible migración a otras zonas del cuerpo, provocando abscesos recurrentes que pueden tardar meses en ser controlados.

La extracción de la espiga se hace con el perro anestesiado

Si acostumbramos pasear nuestras mascotas por lugares donde la vegetación propicie la presencia de estas espigas, recomendamos mantener una estricta vigilancia durante el paseo, cuando sea posible evitar estos lugares donde pudiéramos encontrarnos con espigas sueltas, una vez terminado el paseo revisar las zonas más susceptibles de nuestra mascota, cara interna y externa de las orejas, boca, espacios interdigitales entre otros. En el caso de que aparezca cualquiera de los síntomas antes señalados se debe acudir al veterinario lo antes posible, evitando, de esta forma males mayores.

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