EL BÓXER QUE MORDIÓ UNA BOLSA DE PROCESIONARIA.

Picadura de una procesionaria atendida en el servicio de urgencias 24 horasde la clínica veterinaria Son Dureta

 

Estamos en época de procesionaria, esa oruga del pino que tantos accidentes provoca sobre todo en cachorros y perros curiosos que todo lo olisquean y tocan con la boca. No podemos bajar la guardia en nuestros paseos diarios y debemos evitar en lo posible las zonas de pinos hasta finales de marzo, mes en que ya termina la presencia de este peluda y venenosa oruga.
Lía, es una joven y simpática bóxer que siempre se mete en problemas debido a su extrema curiosidad (de ahí su nombre Lia, de “lianta”).

Sus dueños acudieron por la noche al servicio de urgencias veterinarias 24 horas de la Clínica Veterinaria Son Dureta, ya que la perra tenía mucho dolor y babeaba muchísimo.

Ante la gravedad de las quemaduras, típicas de un encuentro con procesionaria, tuvimos que hospitalizarla y tenerla en observación, además de medicarla adecuadamente por vía intravenosa, pues en estos casos es imposible la vía oral y es muy importante que el animal no se deshidrate ya que puede estar varios días sin poder beber ni comer.

Las lesiones que produce la procesionaria son de dos tipos: las directas por lo altamente corrosiva que es su sustancia tóxica provocando quemaduras de tipo químico y las producidas por la reacción alérgica local, pudiendo llegar a casos extremos de shock anafiláctico.

Las imágenes hablan por sí solas. En la foto podemos ver cuatro fases de las lesiones que le produjo principalmente en la lengua:

  1. La foto se tomo por la mañana 12 horas después del fatídico encuentro. Se pueden observar la gravedad de las quemaduras y la hinchazón que, aun habiendo pasado la noche con medicación intravenosa, persistía.
  2. A las 24 horas. La inflamación ya ha desaparecido casi por completo y Lia tiene menos dolor, con lo cual pudo empezar a alimentarse con comida blanda y beber. Las quemaduras siguen su evolución.
  3. A los 2 días. En las quemaduras se observan las partes  necrosadas de la lengua que se irá regenerando.
  4. A los 6 días. Algunas de las partes necrosadas se han ido cayendo, pero la lengua ya tiene un color normal. Seguramente quedarán cicatrices y su lengua sufrirá un ligero recorte.

Como podemos ver en toda esta secuencia las lesiones por contacto con procesionaria son graves y provocan mucho dolor. Acudir al veterinario en cuanto se produzcan mitigará el alcance de las consecuencias.

Afortunadamente Lia ya esta recuperada en su casa, aun con algunas pequeñas molestias que irán desapareciendo, pero ya puede comer, jugar y por supuesto volver a meterse en más líos.

[Nota. A la hora de redactar este artículo ya son 12 los casos de picadura por procesionaria que hemos atendido en nuestro servicio de urgencias veterinarias durante estas dos semanas del mes de marzo de 2014, con lo cual hay que seguir extremando las precauciones]

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