Transporte sin estrés del gato

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Cuando sacamos a un gato de su territorio, comienza para ellos una odisea que puede convertirse en fuente de muchos problemas. Transportar a nuestros felinos al veterinario o a una residencia debe hacerse con el mínimo de estrés posible. Desde la Clínica Veterinaria Son Dureta queremos darte unos cuantos consejos para que ese “trago” sea lo menos desagradable posible.

Es importante saber elegir un trasportín cómodo y seguro para nuestro gato. Lo ideal es que sean rígidos, con un interior confortable y acolchado (mantas, toallas, cojines finos, etc.) Es mejor que tenga puerta frontal y que se pueda desmontar con facilidad la parte superior.

Lo ideal es dejar el trasportín en su entorno para que forme parte de su hogar, como una camita más. Si esto no es posible, debemos colocarle en el interior del trasportín una manta o toalla familiares sobre las que suela dormir junto a algún juguete. Se puede entrenar al gato a entrar en el trasportín con comida. Cuanto menos usemos la fuerza menos estrés sufrirá el gato.

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Traslado a la clínica veterinaria:

Debemos trasladar al gato con un sistema seguro de transporte, no llevarlo en brazos ni envuelto en toallas, mantas o bolsas abiertas, porque se puede escapar con facilidad antes de llegar a la clínica.
Es una buena idea el rociar con feromona facial felina las mantas que irán dentro del trasportín porque éstas relajan al animal.
Cubrir el trasportín con una tela o toalla le da más seguridad al animal. La oscuridad los tranquiliza.
Si el traslado se realiza en coche debemos asegurar siempre el trasportín con el cinturón de seguridad para que no se desplace y evitar sonidos con un volumen alto, como la radio.
Si lo transportamos a pie debemos evitar zarandearlo y siempre sujetarlo con una mano en la parte inferior del trasportín.

Una vez en la clínica:

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No se debe liberar al gato en la sala de espera, pues puede haber otros animales y que se genere un conflicto. Buscar siempre un lugar elevado para depositar el trasportín y evitar dejarlo en el suelo. Los sitios altos le darán más tranquilidad y seguridad a nuestra mascota.

En la sala de consulta no se debe forzar la salida del gato del trasportín estirándole de las patas o el pliegue del cuello, lo ideal es abrir la puerta frontal y que el gato salga a explorar el entorno por su propia iniciativa, si esto no ocurre se debe levantar la tapa superior y que el veterinario explore al animal en el trasportín.

En la Clínica Veterinaria Son Dureta tenemos una sala de espera exclusiva para gatos donde existe una zona elevada para los transportines y así realizar un transporte sin estrés del gato a nuestras instalaciones.

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