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Ahora que se acercan las fiestas navideñas es muy típico el regalo de una mascota, principalmente perros, y aunque todos los expertos recomendamos que la entrada en el hogar de un perro debe de ser una decisión muy meditada y no fruto de un impulso, es casi inevitable que aparezca bajo más de un árbol de navidad o que los reyes traigan un nuevo amigo peludo.

En este artículo pretendemos que, si estamos dispuestos a hacernos con un cachorro en navidad, lo hagamos de la mejor manera posible.

Antes de adquirir o adoptar un perro (ya hablaremos más adelante de las diferentes opciones) tenemos que plantearnos seriamente si de verdad estamos dispuestos a aceptar todas las responsabilidades de introducir un nuevo miembro en la familia que va a ser muy peculiar que, además de comida, agua, paseos y cuidados sanitarios, lo que más necesitará es el contacto con su familia (nosotros) y una educación. Eso no podemos olvidarlo nunca y va ser la base de una convivencia feliz.

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Recientes estudios han demostrado que el perro esta mejor capacitado para comunicarse y realizar asociaciones de ideas más parecidas a los humanos que los propios primates debido a la convivencia durante tantos milenios con el ser humano. Eso es lo que le hace tan especial a los perros: su apego al ser humano.

Con ello queremos decir que el perro, una vez entre en nuestra familia, va a necesitar integrase en ella con todas las consecuencias que ello conlleva, todos los miembros de la familia deben implicarse, y va depender de nosotros durante toda su vida, que puede alargarse en algunos casos más allá de los quince años.

Y van a ser quince años con todas sus etapas: niñez, pubertad, juventud, edad adulta y vejez; con todas y cada una de las necesidades y retos que supone.CACHORRO-NAVIDAD-2

Otra cuestión a tener en cuenta es la composición de la familia, su estilo de vida, sus planes futuros: ¿hay niños en casa? ¿Qué edad tienen? ¿En un futuro va haber más niños? ¿Tenemos mucha vida social? ¿Viajamos mucho? ¿Somos activos o por el contrario más sedentarios?

Todas estas preguntas condicionaran no solo si encajará un perro en nuestra familia, si no que tipo de perro necesitamos.

Una pregunta clásica que recibimos es ¿Qué perro es apto para niños? Nosotros siempre contestamos que la pregunta está mal planteada, que la pregunta correcta es ¿Qué niño es apto para perros?

Por lo general si hay niños con edades comprendidas entre los dos y cuatro años, no es recomendable tener un cachorro ya que este puede sufrir daños por mal manejo de los pequeños y además pueden que condicionar su comportamiento de adulto con respecto a los niños.

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¿Adulto o cachorro?

Un cachorro a priori puede parecer la mejor opción si queremos disfrutar de una etapa muy divertida de su vida: los cachorros son muy juguetones, muy fácilmente adaptables, fáciles de educar y podemos establecer las improntas necesarias para que se adapte mejor a nuestro estilo de vida.

Por el contrario el cachorro tiene el inconveniente que en esa etapa necesita de mayores cuidados, más dedicación, más tiempo invertido en su educación y más visitas al veterinario. Además, se puede lesionar fácilmente por una actividad inadecuada o una mala manipulación.

 

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Se tiende a pensar que los cachorros de razas grandes son más resistentes. Nada más lejos de la realidad: la alimentación y los cuidados influyen mucho más en su crecimiento de forma sana y son más propensos a lesiones que tendrán consecuencias más graves en su edad adulta.

Un perro adulto tiene la ventaja de que podemos obtener un ejemplar que muy pocas sorpresas nos va a dar en cuanto a la aparición de enfermedades congénitas y podemos obtener un perro ya educado que es una buena solución para los menos expertos y para hogares donde hay niños pequeños ya que será más difícil que le puedan provocar lesiones.

Sin embargo si bien en la elección de un cachorro es conveniente la ayuda de un experto, en elección de un perro adulto hace imprescindible la intervención de un experto (nuestro veterinario) para que evalúe su carácter, su salud y si se adaptará a nuestras expectativas.

¿Qué raza?

Si miramos en la literatura cada experto en una raza nos dará las excelencias de esa raza: que si es muy guardián, muy apegado a la familia, que si es muy buenos con los niños, que si muy tranquilo en casa etc.

Todo ello, por lo general, es más fruto de una visión subjetiva de la raza favorita de quien escribe sobre ella que de la realidad, porque muchas de esas aptitudes son inherentes a la especie canina en general y su comportamiento dependerá en gran media de su educación y lo que llamamos socialización.

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Pero no cabe duda que en cada raza (los criados bajo criterios de responsabilidad en la que se ha tenido en cuenta en la selección de ejemplares equilibrados) podemos encontrar aptitudes innatas para desarrollar ciertas tareas ya que las razas originariamente son fruto de una selección para fijar características útiles a ciertos menesteres y que, a través de una buena educación podemos potenciar o encauzar a nuestras necesidades.

Si, por ejemplo elegimos un Braco de Weimar, no podremos pretender que sea un perro que este echado todo el tiempo sobre una alfombra delante de una chimenea sin antes haberle dado su sesión de ejercicio intenso varias veces al día: el braco es un autentico atleta que necesita de mucho ejercicio.

Por contrario, un Bulldog se adaptará mejor a personas más sedentarias y a los niños por su carácter juguetón pero no podemos pretender que practique deporte con nosotros o haga largas excursiones por la montaña. Es un perro con una gran predisposición a sufrir problemas ortopédicos y neurológicos que si se incita a hacer esfuerzos tenemos garantizada una patología en muchas ocasiones bastante grave.

Al final, la elección de una raza en particular será cuestión sobre todo de gustos personales al que debería añadirse el criterio de nuestro estilo de vida.

La compra de cachorros por internet es un peligro para los animales y suele acabar en decepción para los compradores. Cuando una persona o familia se decide por fin a tener un cachorro, debe tener muy en cuenta la procedencia de éste, su documentación y que la persona, empresa o asociación que nos lo consigue sea de absoluta confianza.

Esta semana os presentamos el caso de Budi, un cachorro de westy (West Highland White Terrier) que llegó a Palma desde Eslovaquia en muy malas condiciones de salud.

La familia de Budi no tenía ni idea en donde se metía al comprar un cachorro por Internet. Le aseguraron que el pequeño Westy estaba sano y con todos los papeles en regla. Cuando el pequeño animal llegó, la realidad era muy diferente. El cachorro estaba en un estado tan lamentable que a los pocos días de ser entregado por la empresa de transporte, falleció sin que la clínica veterinaria que lo atendió en primera instancia pudiera hacer nada por él.

La decepción y la frustración fueron enormes. La promesa de un pequeño westy a la hija menor si hacía el esfuerzo de mejorar sus notas quedó rota, y la pequeña, que por fin había conseguido dieces en casi todas sus asignaturas, estaba inconsolable. Después de varias gestiones, la empresa que les había vendido el cachorro les envió otro que probablemente era de la misma camada. Le llamaron Budi y llegó en las mismas condiciones que su hermano.

Westie que acudió a urgencias de la clínica veterinaria son dureta

El estado en que llego Budi el primer día hacia temer por su vida y tuvimos que ingresarlo en la UCI

¡Budi estaba tan débil!, sufría deshidratación y no paraba de vomitar, también tenía diarrea y por eso decidieron traerlo al servicio de urgencias de la Clínica Veterinaria Son Dureta. En cuanto los profesionales de nuestra clínica vieron sus documentos y exploraron al cachorro se dieron cuenta de que estaban ante un de los muchísimos casos que por desgracia son tan frecuentes hoy en día: Un cachorro criado en muy malas condiciones, con documentación falsa, que había hecho un viaje desde Eslovaquia a Badajoz en un insalubre camión junto a cientos de otros cachorros en condiciones lamentables y después enviado a Palma. Por desgracia, en nuestro país, aun no está clara la línea que separa el tráfico ilegal de animales de las importaciones legales.

Antes de seguir investigando su documentación, Budi es llevado a la UCI (unidad de cuidados intensivos) de la Clínica Veterinaria Son Dureta y comienzan las pruebas. Los test realizados dan positivo en parvovirus (un virus especialmente grave en cachorros) y coronavirus, ambas infecciones afectan al aparato digestivo y se transmiten directamente entre individuos, sobre todo si están hacinados y en malas condiciones higiénicas. También se detectan parásitos intestinales y un desequilibrio de la flora intestinal. Pero por si esto no fuera suficiente, a Budi también se le detecta una traqueobronquitis infecciosa (tos de las perreras), un parásito sanguíneo y una otitis por ácaros.

Gracias a los análisis también se descubrió una anemia moderada (falta de glóbulos rojos), linfopenia (falta de glóbulos blancos) y una carencia importante de proteínas. Hasta aquí el primer diagnóstico que obliga a tratar a Budi con una transfusión urgente de plasma, fluidoterapia, analgésicos, antibióticos y nutrición parenteral ya que no tolera la alimentación sólida.

Budi al ser dado de alta de la UCI de la Clinica veterinaria Son Dureta

Este es la imagen de Budi fue dado de alta de la UCI pasando a hospitalización normal

Mientras los primeros tratamientos hacen efecto, decidimos revisar más a fondo su documentación y descubrimos que la edad que indica su pasaporte es falsa, ya que según los documentos Budi es un cachorro de cuatro meses, mientras que su dentición y su tamaño nos indican, sin lugar a dudas, que no tiene más de dos. Ningún perro puede viajar con una edad inferior a los tres meses y además se necesita un certificado de importación del cual no había ni rastro. Estos cachorros y muchos de otras razas, así como otro tipo de animales, son criados con el único fin de obtener beneficios rápidos y despiadados. Se destetan con sólo tres o cuatro semanas (el mínimo deben ser ocho) son criados sin apenas alimentos sólidos, están malnutridos, el hacinamiento en jaulas y los largos viajes les producen estrés, infecciones víricas, parasitarias y una considerable bajada de defensas lo que se traduce en un agotamiento del organismo. La gran mayoría terminan ingresados en UCI con patologías tan graves que ponen en riesgo la supervivencia del cachorro y de hecho, muchos no consiguen superarlo, a lo que además hay que sumar el daño emocional y económico que supone para sus nuevas familias.

Budi seguía en la unidad de cuidados intensivos de la Clínica Veterinaria Son Dureta experimentando una ligera mejoría. Empezaba a comer por sí mismo cuando de repente sobrevino una recaída grave: Apenas podía respirar y sus mucosas estaban inusualmente pálidas. Se le hicieron nuevos análisis y la anemia moderada que padecía se había convertido en severa e inmunomediada (su propio organismo estaba destruyendo los glóbulos rojos que transportan el oxígeno a todo el organismo).

El parásito en sangre que se había detectado en el primer análisis (mycoplasma hemocanis) y que no se pudo tratar convenientemente, ya que el medicamento indicado sólo puede administrarse vía oral y Budi vomitaba cualquier líquido o sólido, estaba afectando gravísimamente a su organismo y se decide practicarle un transfusión sanguínea. Con eso y una nueva medicación, Budi por fin comenzó a mejorar definitivamente y al cabo de dos semanas de hospitalización ya pudo ir con su nueva familia.

La familia de Budi posa feliz después de verle recuperado.

La familia de Budi posa feliz después de verle recuperado, tras el gran trabajo realizado por el equipo de la Clínica Veterinaria Son Dureta

El caso de este cachorro no es único. En las clínicas veterinarias nos encontramos a diario con casos parecidos que por desgracia acaban muchas veces en tragedia. El tráfico de animales de compañía es un hecho deplorable e ilegal que podemos evitar entre todos con algunas pequeñas pautas como por ejemplo desconfiar de precios bajos en razas que sabemos lo que cuestan normalmente. También podemos Intentar la adopción a través de la red de asociaciones animalistas y protectoras, las cuales garantizan los cuidados básicos de los animales. En caso de querer un animal de raza, dirigirse a los criadores autorizados y si es posible dentro de la misma comunidad para evitar viajes estresantes a los animales. Las compras de cachorros por Internet no son seguras y deberían evitarse.

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La historia de Marcos en el servicio de Urgencias veterinarias 24 horas de la Clínica Veterinaria Son Dureta

En el servicio de urgencias veterinarias 24 horas de la Clínica Son Dureta nos llegan muchos casos a diario. Algunos de ellos son patologías que han esperado demasiado y otras son accidentes. Casi siempre son casos complicados que intentamos sacar adelante con la mayor profesionalidad posible y muchas veces son verdaderos retos de la medicina veterinaria y de los cuales, en ocasiones, hemos publicado artículos científicos en revistas especializadas.

Hoy no vamos a hablar de un caso especialmente difícil desde el punto de vista veterinario, sino de uno que nos ha emocionado profundamente tanto por el maravilloso carácter del perro que tratamos como el de las personas que desinteresadamente lo rescataron. Porque detrás de cada caso siempre hay emociones a flor de piel y, por desgracia, un animal que sufre.

La historia de Marcos es la historia de cualquier perro abandonado, de los miles que terminan injustamente en la jaula de una perrera, abandonados por sus dueños. Su historia hubiera acabado con el mismo trágico final que tantos otros si no fuera porque también hay gente buena que desinteresadamente se preocupa de esos animales que nadie quiere.

Perro atendido en el servicio de urgencias 24 horas de la Clínica Veterinaria Son DuretaA Marcos lo abandonaron en un estado lamentable de desnutrición e higiene y fue metido en una de esas jaulas municipales a la espera de que alguien se interesara por él. Pero Marcos no entendía muy bien lo que le estaba pasando y entró en una profunda depresión ya que había ido perdiendo el calor humano que tanto necesitan los perros y ahora se encontraba tras unos barrotes sin espacio ni compañeros para jugar. En consecuencia Marcos se abandono a sí mismo.

Marcos el día del alta

Tras unos días en la UVI este es el aspecto de Marcos el día que le dimos el alta

Desde el principio ya tenía un aspecto desaliñado y desnutrido pero tras su ingreso en la perrera dejó de comer y beber. Perdió el interés por todo y su vida se iba extinguiendo poco a poco. Incomprensiblemente su familia, que de cachorro lo había mimado con esmero, perdió el interés por él y lo abandonó a su suerte. Un futuro muy incierto le esperaba, como el de tantos otros perros abandonados por gente sin alma.

Al cabo de tan sólo tres días de estancia en la perrera el deterioro de su salud era tal que se temía lo peor y Marcos no era más que otro de esos cientos de la lista de espera que necesitan atención y a él le tocaba esperar que la burocracia, esa oxidada maquinaria de la administración, se pusiera en marcha. Poca cosa podían hacer en la perrera para que mejorara su estado. Y eso hubiera continuado así con un previsible y fatídico final si no hubiera sido por unos de esos abnegados voluntarios que van a la perrera municipal para intentar que la existencia de esos perros encarcelados injustamente sea un poco mejor y que luchan con todos los medios a su alcance para encontrar alguna solución y sacarlos de allí lo antes posible.

Marcos en su casaFue una casualidad que se interesaran por él. ¡Se parecía tanto a un perro desaparecido hace tiempo y al que sus dueños buscaban! Pero fue una falsa alarma. Marcos no llevaba chip y el perro al cual buscaban sí. Sin embargo, sus malas condiciones despertaron el interés por él y apelando a la humanidad de los responsables de la perrera aquellos voluntarios consiguieron acelerar el procedimiento de obtención de los permisos para que Marcos pudiera salir de allí y obtuviera los cuidados necesarios para pasar después a una casa de acogida. Fue entonces cuando lo trajeron a la Clínica Veterinaria Son Dureta.

Marcos entro en estado de shock en nuestro servicio de urgencias veterinarias. Tenía claros síntomas de hipotermia y procedimos a hacer una analítica que dio como resultado una infección no específica, positivo para varios parásitos en la coprología y lo más preocupante: niveles desorbitados de glucemia que hacían sospechar una diabetes. Fue ingresado en UVI con vía puesta para la administración de suero y medicación y sometido a controles analíticos cada 12 horas para confirmar o descartar la diabetes. La evolución fue espectacular, a las 24 horas ya se levantaba y comía solo y a las 48 pudimos descartar que fuera diabético.

El estrés y el miedo pueden hacer que los niveles de glucemia se disparen y eso fue lo que le ocurrió a Marcos.

En su hogar de acogida ha encontrado la mejor medicina: el cariño.

En su hogar de acogida ha encontrado la mejor medicina: el cariño.

Ya sólo le faltaba que alguien cuidara de él y le aportara ese calor humano tan necesario. Tras una sesión de higiene con un corte de pelo y un buen baño hidratante Marcos parecía otro perro. En las fotografías que ilustran este artículo podéis comprobarlo.

Ahora está en su casa de acogida descansando de todo el mal trago; ha recuperado las ganas de vivir ya que al fin alguien se vuelve a preocupar por él y ahora sólo espera a alguien que le adopte y le quiera ya que tiene un carácter magnífico.

La exposición de este caso no pretende otra cosa que despertar la conciencia en las personas sobre la tenencia responsable de mascotas y rendir un pequeño homenaje a todos los voluntarios y voluntarias anónimos que cada día dan su tiempo y su cariño a los más desvalidos, a los animales que han sido víctimas de los más bajos instintos de la condición humana.

NOTA:

Marcos y muchos perros como él necesitan ayuda, si quieres colaborar en el siguiente [ ENLACE ] encontrarás como hacerlo

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Adoptando damos una segunda oportunidad a una vida

La adopción

La adopción es una de las mejores alternativas a tener en cuenta: es gratificante, se salva una vida y se da una nueva oportunidad al animal.

Es un acto maduro y muy responsable que requiere un esfuerzo y una implicación importante por parte de la familia, porque cuando adquieres un perro adolescente o adulto hay que ser consciente que se adquiere un animal con toda su experiencia anteriormente vivida, positiva o negativa.

En muchas ocasiones se desconoce la procedencia del animal y las experiencias vividas por lo que tendremos que estar dispuestos en casi todos los casos a trabajar con profesionales en su periodo de adaptación al nuevo hogar para que el animal se integre de la mejor forma posible en la familia.

En estos casos, si no tenemos experiencia en perros, se hace imprescindible que en la elección nos dejemos asesorar por nuestro veterinario, el mejor que nadie nos puede orientar sobre que animal es el más adecuado.

Si al final conseguimos un adulto equilibrado será una ventaja a la hora de poder insertarlo en el núcleo familiar y no tendremos los inconvenientes de los cachorros, que suelen ser algo destrozones y que requieren más dedicación para su educación.

Muchos perros esperan ser adoptados

En algunos refugios y perreras tienen una costumbre nada saludable para los perros de administrar todas las vacunas juntas y castrarlos justo en los días previos a la adopción.

Ambas prácticas están completamente contraindicadas, ya que es mejor pasar por un periodo de adaptación, porque la llegada al hogar supone una situación de estrés que deja el sistema inmunitario bajo que hace que la vacunación no sea eficaz en el mejor de los casos o provoque la enfermedad para la cual se intenta proteger: en los refugios y perreras todos los perros deberían pasar una cuarentena y ser vacunados y desparasitados independientemente del día de su adopción para evitar contagios.

Otra práctica común, sobre todo en perreras, es que a los cachorros se les suministra una sola vacuna contra todas las enfermedades: esta práctica es una autentica barbaridad y supone que la mayoría de estos cachorros van a enfermar porque se les destruyen sus defensas que ya de por si son bajas.

Compra

La compra ofrece como ventaja de que se puede escoger la raza deseada y adquirirlo de cachorro. Además, conociendo su ascendencia podremos tener una idea aproximada de su potencial.

Cuando deseemos comprar un perro de raza, hay que acudir a los criadores profesionales que no cría más que una raza porque serán los que saben hacer una buena selección de los padres, sin taras genéticas y con comportamiento equilibrado.
Pero distinguir los buenos criadores de los malos criadores, no siempre es tarea fácil.

Muchas veces el criterio utilizado es elegir aquel criador que han cosechado más éxitos en los concursos, pero eso no siempre va acompañado de ejemplares sanos y equilibrados: en las exposiciones de belleza, desgraciadamente, no es un criterio que se tenga muy en cuenta.

Distinguiremos uno criador bueno de uno malo primero, porque nos hará tantas preguntas o más a nosotros que las que podamos hacerle nosotros a él. Un buen criador, primero se preocupará por nuestro entorno donde se desarrollará el cachorro, por lo que sabemos en general de perros y de la raza en particular. Nos facilitará toda la información que le pidamos sobre el estado de salud de sus progenitores, nos orientará como cuidarlo y nos ofrecerá garantías.

Un buen criador tiene a sus cachorros sanos

Un buen criador tiene a sus cachorros sanos

Una de esta garantías pueden ser certificados de salud de los padres. Algunos de estos certificados es imprescindible que los pidamos: por ejemplo el certificado de libre de displasia de los padres en razas como el pastor alemán, golden retriever, labrador retriever y todos los mastines. Si un criador no nos lo facilita, es motivo de desconfianza, ya que un buen criador no introduce entre sus reproductores a ejemplares que no pasen estas pruebas. Otra garantía será que al menos los cachorros llevará dos vacunas puestas y al menos una semana antes de que lo recojamos.

También tenemos que dar preferencia a aquel criador que nos demuestre que cría sus animales con mucha dedicación, que no tiene prisa en deshacerse de los cachorros (edad mínima 60 días), que los tiene preferentemente en su hogar ya que todo esto significará que tenemos mayor probabilidad de obtener un ejemplar sano, equilibrado y acostumbrado a los ruidos normales de un hogar (como una lavadora, aspiradora, batidora etc.) y a estar en contacto con gente.

Pero mucho más importante que saber dónde comprar es saber donde no comprar: jamás hay que comprar a través de internet, ni en tiendas, ni a los criadores que se anuncian que son “criadores de todas las razas”. Por mucha “fama” que tengan y publicidad que hagan.

En la trastienda de la venta ilegal de cachorros
Una de las granjas que surten a las tiendas. Comprando en ellas fomentamos este tipo de tortura.

Todos ellos no son verdaderos criadores y esto significa que compran cachorros a bajo precio sin importar su procedencia y los revenden. En estos casos, la gran mayoría de los cachorros son importados por vías ilegales procedentes de granjas de cría, alguna de ellas situadas incluso fuera de España (los cachorros pueden haber estado viajando en condiciones penosa durante días). Todos ellos son destetados a edades muy tempranas (alrededor de un mes de edad y sin haber desarrollado su dentición), desnutridos y con graves problemas de salud.

Comprando por estas vías, en la gran mayoría de los casos se adquiere un perro enfermo que por regla general en sus dos primeras semanas con la nueva familia debe ser ingresado en cuidados intensivos y luchar por su supervivencia. Normalmente, de los perros que llegan a los vendedores (mucho mueren por el camino) llegan con graves deficiencias inmunitarias, con infecciones de todo tipo y grave desnutrición. Un gran número fallecen en pocos días. Y si por suerte han sobrevivido, su única sociabilización y aprendizaje temprano, transcurrirá entre los barrotes de una jaula, donde los cachorros no aprenderán ningún tipo de hábitos de higiene y serán individuos llenos de miedos y con desequilibrios emocionales muy importantes. Todo esto supone que lo que debería ser un motivo de alegría por la llegada de un nuevo miembro de la familia, se convierte en un verdadero “vía crucis”, tanto para el animal como para la familia. Muchas veces vemos situaciones muy dramáticas en gente que había adquirido ese cachorro para suplir la pérdida anterior de otro ser querido y se convierte en una gran frustración.

A todo este sufrimiento emocional se añade la poca responsabilidad de los vendedores, que una vez han cobrado el cachorro se hacen sordos a las reclamaciones de hacerse cargo de las facturas veterinarias que llegan a ser bastante elevadas por los tratamientos complejos y los muchos días de hospitalización que se requieren.

Además con esta compra se fomenta el tráfico ilegal de cachorros y el maltrato tan brutal que sufren estos animales a una edad tan temprana.

También entre este tipo de vendedores existe, en su gran mayoría, la estafa de los pedigríes. Hay que huir de quienes dicen que sin pedigrí vale tanto y con pedigrí vale tanto: el pedigrí que facilitarán es falso, ya que el pedigrí verdadero es inherente a toda la camada que se inscribió antes de cumplir quince días de su nacimiento y no es un trámite que se pueda hacer después de la venta. Y aunque el pedigree solo es necesario si vamos a competir en certámenes caninos, ni es ninguna garantía sanitaria, no deja de ser un fraude.

Cachorro hospitalizado el primer día de llegar a su nuevo hogar

Un cachorro que estuvo diez días hospitalizado tras su llegada a casa procedente de una tienda.

Es muy sencillo, distinguir el verdadero pedigree es el L.O.E (Libro de Orígenes Español) que es el reconocido por la R.S.C.E. (Real Sociedad Canina de España) del falso pedigree que es el L.O.C.E (Libro de Orígenes Canino España), no reconocido por la R.S.C.E. y creado con el único afán de lucro y con ánimo de confundir a los consumidores.

COMPRAR UN CACHORRO EN NAVIDAD (PARTE I)
¿CÓMO ELEGIR? COMPRAR UN CACHORRO EN NAVIDAD (PARTE III)

Una camada de cachorros sana se ve a simple vista

Cuando estamos delante de un perro que queremos adoptar o comprar y deseamos tener un poco de criterio para escoger un buen ejemplar, hay una serie de cuestiones a tener en cuenta que nos darán una pista sobre su estado de salud.

Y aunque no nos cansaremos de repetir que uno debe dejarse aconsejar por el veterinario o al menos por alguien de probada experiencia, expondremos a continuación cuestiones a tener en cuenta en la elección.

Que mirar en un cachorro

En primer lugar hay que fijarse en el aspecto general del cachorro. Un cachorro sano tiene que estar gordito, con un buen aspecto, proporcionado y con un pelaje limpio y brillante. Lo que no quiere decir que tenga una gran panza, que suele ser síntoma de infestación de parásitos internos.

Si el cachorro proviene de un criador, lo mejor es conocer a los progenitores del perro para hacerse una idea de cómo va a ser de adulto: si los padres son sanos y equilibrados, mayor probabilidad tenemos que el cachorro lo sea.

Por lo general, perras poco equilibradas, inseguras de sí mismas, trasmiten esa inseguridad a los cachorros. Por lo tanto es importante observar el comportamiento de la madre y mucho mejor si la hemos observado incluso antes de tener la camada.

En los casos de adopción muchas veces eso no es posible y tendremos que dejarnos guiar por otras pistas.

Una de las pistas que nos dará un cachorro sobre su estado de salud y equilibrio psicológico es que sea juguetón y alegre. Un cachorro sano es eso: juguetón y alegre.

Un cachorro sano tiene buen aspecto y esta limpio

Un cachorro sano como los de la imagen, tiene buen aspecto, esta limpio y es sociable

Los cachorros empiezan a ser más activos a partir de los 45 días de edad, es cuando empiezan a “pelearse” con sus hermanos, la madre ya les empieza a “poner es su sitio” gruñéndoles cuando se sobrepasan e incluso propinándoles algún leve mordisco.

Un cachorro que está muy tranquilo, que duerme mucho y juega poco, o está enfermo o no tiene la edad suficiente para la adopción. Desgraciadamente, en muchas ocasiones vemos cachorros que en el pasaporte dice que tiene una edad de 10 -12 semanas y que en realidad apenas llegan a 5 o 6 por la dentición y examen morfológico. Muchos vendedores de perros (que no los podemos llamar criadores) juegan con esto para vender cachorros de tamaño pequeño asegurando que no van a crecer mucho. Hay que huir de los cachorros que no tienen el tamaño adecuado para su edad porque o tienen una edad más pequeña que la declarada o tiene un retraso en el crecimiento por alguna causa médica. Con estos cachorros casi seguro que no exponemos a alguna desagradable sorpresa.

Un cachorro sano y equilibrado será seguro de sí mismo, será muy curioso y atrevido aunque lo que no quiere decir temerario, demasiado independiente y pendenciero, ya que esto puede indicar individuos dominantes que, en manos inexpertas son una fuente de problemas.

El cachorro dominante a veces se distingue por que a esa edad hace los gestos de monta e intenta estar siempre encima de la espalda del resto de sus hermanos o compañeros de juego.
Llamemos a los cachorros y tal vez el que nos interese es el que acude segundo o tercero a la llamada: el primero es a veces el temerario.

Muchas veces nos dejamos guiar por un sentimiento de compasión y elegimos al cachorro de mirada triste que se sitúa en un rincón. Hay que ir con cuidado ya que esto es un síntoma claro de de enfermedad o de miedo y seguramente se traducirá en problemas si no sabemos más adelante manejar la situación.

Otra de las cuestiones a tener en cuenta es la dentición: un cachorro debe de tener dientes. A los cachorros les salen los dientes a partir de la cuarta semana de edad pero no están desarrollados hasta la quinta. También debe de ser capaz de comer pienso seco, por sí solo. Si no tiene dientes o no es capaz de comer solo significa que no es suficientemente mayor para separarlo de la madre o que tiene un importante retraso en su crecimiento.

La mirada de un cachorro lo dice todoUn cachorro tiene que estar limpio y oler bien, porque eso significa que la madre le ha cuidado y el criador se ha preocupado de hacerle una buena impronta.

A partir de la tercera semana el cachorro empieza salir del nido para hacer sus necesidades. Un criador responsable aprovecha esta ocasión y les coloca una superficie especial para esta necesidad (un empapador, una bandeja con arena etc.). Con este sencillo gesto, en esta edad tan temprana, el cachorro aprende a ser limpio y este hábito de higiene se conserva durante toda su vida. Un buen aprendizaje con esta edad se traduce en no hacer pis ni caca en donde duermen o comen. Por el contrario, un cachorro que se ha criado en una jaula no ha tenido una superficie especial donde hacer sus necesidades y ha aprendido hacerlo donde sea. Este mal hábito es muy difícil y a veces imposible de corregir en su nuevo hogar, hecho que puede constituir una incomodidad importante para la familia.

La edad ideal para adoptar o comprar un cachorro es a partir de las 8 semanas. Así nos aseguramos que se ha desarrollado lo suficiente, que ya come solito sin problemas y que ha desarrollado habilidades sociales a través del juego con sus hermanos y la interacción con su madre. Una adopción antes de esta edad va a privar al cachorro del aprendizaje del lenguaje para comunicar con otros perros, del desarrollo de la inhibición del mordisco y de la falta del desapego de su madre. Estos elementos son fundamentales para todo el resto de su vida para que sepa cómo comportarse con otros perros, para que controle la fuerza del mordisco y para que no sufra pánico al quedarse solo en casa. Con un despego temprano de su madre y sus hermanos todo este aprendizaje se pierde y tenemos casi asegurados los futuros problemas de comportamiento como ladrar y atacar a los perros o la ansiedad por separación.

Que mirar en un adulto

Cuando se trata de individuos adultos las cosas se complican y mucho. No existen reglas de oro que cualquier inexperto pueda aplicar, con lo que es prácticamente obligado acudir a nuestro veterinario para que nos oriente sobre la idoneidad de un individuo.

Para escoger un perro adulto hay que asesoraseEn el caso de las adopciones desgraciadamente en España, bien por falta de infraestructura, bien por falta de recursos económicos, ni las protectoras ni las perreras actúan como lo hacen en Inglaterra o Estados Unidos, donde los perros, antes de ser adoptados, pasan por control veterinario y por un periodo de re educación en manos de expertos con el fin de garantizar su éxito en su nueva casa.

Por lo tanto, esta labor recae en mayor medida en el adoptante, con lo cual volvemos al principio: se hace imprescindible que nos aconsejen

Para terminar queremos recodar que la documentación válida es el pasaporte con todas sus hojas y sin que falte ninguna. En cuanto a las vacunaciones deben de llevar la etiqueta de la vacuna con el número de serie y la fecha de caducidad y además deben de llevar firma, sello y el número de colegiado del veterinario.
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